HISTORIA DEL FÚTBOL EN CASTUERA. Los terrenos de juego. Campo de Regiones (1.966-1.971)

Los terrenos de juego.

Campo de Regiones (1.966-1.971)

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El entrañable y desaparecido Campo de Regiones permanecerá en la memoria de los aficionados como el terreno de juego que vio nacer al Club Deportivo Castuera en competición oficial, dónde se vivieron partidos inolvidables y se empezó a fraguar la relación del Club con su pueblo y su afición. La ubicación dentro del pueblo, junto a los buenos resultados del incipiente equipo, dieron como resultado la creciente afluencia de aficionados a un Campo de Regiones que terminó siendo un auténtico fortín dónde nadie conseguía ganar, debido, a partes iguales, a la presión ambiental creada por los aficionados y a la calidad que atesoraba el equipo de esa época.

 

El campo de Regiones debía su nombre al contexto urbanístico, dónde Regiones Devastadas edificó numerosas viviendas y algunos organismos públicos. Se delimitó, allanó y limpió de piedras el espacio que hoy ocupa el I. E. S. La Serena, colocando unas porterías de un tamaño algo más reducido que el reglamentario (dichas porterías luego fueron utilizadas en el Poblado de Camineros), de tal manera que, por su ubicación, eran conocidas como la “portería del taller de Lucio” y “la portería de D. Gonzalo” respectivamente, pues la primera estaba ubicada delante de la pared de las traseras de dicho taller mecánico (hoy “Talleres Martín”) y la otra delante de la pared trasera del patio de la casa dónde vivía D. Gonzalo Soubrier en la calle Reyes Huertas. Se compraron unas redes para las porterías que, precisamente, Emilio Rodríguez “el bombero”, jugador del equipo, era el encargado de colocar antes de los partidos y retirar a la conclusión de estos, guardándolas en muchas ocasiones en su propia casa, ya que vivía en el barrio de Regiones.

         3Fue siempre un campo abierto cuyos límites eran los distintos patios de tapia alta de la calle Pilar, y los de tapia baja de la calle Reyes Huerta o “calle de los maestros” como se conocía, por residir en ella muchos de los que entonces ejercía en los distintos Colegios e Institutos de Castuera. Precisamente uno de los problemas fue, habitualmente, la cantidad de veces que los balones (por entonces eran escasos por costosos y difícil de conseguir) sobrevolaban las tapias, cayendo al interior de los distintos patios o cercones que limitaban el terreno de juego, con o sin daño colateral al vecino correspondiente, de lo que en ocasiones dependía la posterior devolución del damnificado. Incluso había casas de la calle Reyes Huertas deshabitadas a las que había que saltarse para recuperar el balón ante la imposibilidad de poder solicitárselo a nadie.

         Como vestuario para jugadores y trío arbitral se usaban indistintamente el local de la calle Hernán Cortés nº 6, llamada “calle de los curas”, local que siempre se conoció como P.P.O., por tener su origen en un curso ocupacional impartido por dicho organismo, y que, durante su existencia, ha tenido tan dispares usos como el que nos ocupa o incluso haber servido de Escuela. Igualmente se utilizaba en otras ocasiones la nave-garaje de la calle Pilar 36 que se conocía como “la carbonería” o también como “la cochera de chocolate”.

         Para poder cobrar la entrada a esta cancha, se cortaban los accesos a la misma, colaborando en esta operación la Policía Local y algunos socios voluntarios. Al campo se podía acceder por cuatro entradas: El callejón de la Calle Pilar, La calle Hernán Cortés (“calle de los curas”), la travesía de la calle Reyes Huertas a Hernán Cortés y el entonces gran espacio abierto que hoy ocupa el Hogar del Pensionista. Como taquillas para la venta de entradas se utilizaban las ventanas de las viviendas de la calle Pilar nº 39 de Vicente González Mendoza y nº 48 de Manuel Tena Guisado respectivamente, aunque también se podía hacer de manera anticipada en “Casa Aguilar” y “Casa Chicheja”.

         No se ha conseguido rescatar imagen alguna del conjunto en su globalidad y todo el material fotográfico rescatado siempre sitúa al equipo en tan solo dos escenarios: el primero sobre el lateral de las tapias altas de los patios de calle Pilar, en alguna se ve la sierra de fondo y el callejón de acceso desde dicha calle; el segundo con el fondo de la “portería de D. Gonzalo” y lo que hoy es el Hogar del pensionista y entonces acceso al campo y aparcamiento de los pocos coches (más los días de lluvia) de los aficionados que así decidían llegar al Campo de Regiones. Nada sobre la “portería del taller de Lucio” ni sobre el lateral de acceso de los vestuarios del P.P.O.

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         El Campo de Regiones vivió momentos importantes de los inicios competitivos del Club como la racha no oficial de 13 partidos consecutivos ganando (Septiembre a Noviembre de 1.968), todos amistosos y la mayoría en casa, en los que además se consiguió la friolera de 48 goles a favor por solo 9 en contra.

Igualmente se recordará, ya en competición federada en la temporada 69-70 (primera del Castuera en competición oficial) la goleada el 15 de Enero de 1.969 al Miajadas por 10-0, una de las mayores conseguida por el Club en toda su historia.

Regiones, también, recibió un 1 de Marzo de 1.969 a la Selección Extremeña juvenil en partido, que terminó con empate un gol, de preparación de dicho combinado para el Campeonato de España. Es a partir de estas fechas cuando se alterna su utilización con la del campo nuevo, aun por terminar, pero que es usado de manera puntual para algunos entrenamientos y partidos amistosos.

         El 14 de Noviembre de 1.971 el Castuera dirá definitivamente adiós al Campo de Regiones en la 5ª jornada de la temporada 71-72. No pudo haber mejor despedida que con una victoria en el derby contra el Ilipense, al que se derrotó por 2-0 con sendos goles de Antonio “Pintura”. El técnico local Manolo García puso ese día la siguiente histórica alineación: Solfa II; Rena, Koki, Hormaechea, Capellini, Lapetra (Paco II), Platero (Requejo), Pintura, Paquito, Luis y Chiri.

         En cualquier caso, el Campo de Regiones, además, fue muchos años la verdadera cantera del Castuera. Durante el período de utilización por parte del Club y con posterioridad a su traslado al campo nuevo, siempre fue utilizado por los niños de Castuera para la organización de lo que se conocían como “desafíos”, partidos convenidos previamente entre calles-barrios o cursos de los dos colegios. Aunque los muchachos de muchas calles-barrios tenían habilitados sus propios “estadios”, el Campo de Regiones era un caramelo, del que la mayoría de las ocasiones solo disfrutaban los más mayores, en los “desafíos” que se consideraban importantes, pues había una jerarquía establecida en función de la edad5 de los componentes y la importancia del equipo, que venía dada por rachas victoriosas o perdedoras. Como el espacio era grande, no solo se utilizaba el terreno de las porterías (después de mudarse el Castuera, siguieron puestas bastante tiempo hasta su posterior traslado al Poblado), de manera, que en algunas ocasiones se podían estar jugando varios partidos al mismo tiempo. De cuando en cuando, por estos partidos, que algunas veces acababan en peleas y lo que se conocían como “apedreos”, solían pasarse aficionados y gente del Club (algunos incluso hacían de entrenadores de dichos equipo) que descubrían y captaban jóvenes talentos y futuribles jugadores para el equipo al que con posterioridad informaban.

         La opinión del aficionado que conoció el Campo de Regiones es unánime, era el sitio para haberse quedado toda la vida. Reunía los requisitos necesarios y solo había que dotarlo de las mismas infraestructuras que con posterioridad hubo que realizar en el campo nuevo (el hoy “Manuel Ruiz”) y algunas que con el paso del tiempo hubo que realizar en el nuevo, como agua y luz, hubieran sido más fáciles en dónde la mayoría soñamos la casa que no pudo ser.

 

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